La deuda pública bruta de Japón alcanzará 227% del PIB en 2010. Los ingresos fiscales cubren menos de la mitad del gasto público. Los credit default swaps (CDS, seguro contra default) a cinco años la deuda japoneses se han casi duplicado desde principios de septiembre.
La producción industrial ha disminuido 19%, incluso después del rebote de verano, las exportaciones han bajado un 31%, la economía es del 10% más pequeño hoy en "nominal" términos que hace un año - y nominal es lo que importa de la deuda. El índice de precios de Tokio cayó un 2,4% en octubre, la más profunda deflación en la historia japonesa moderna. Las tasas de interés reales han aumentado 300 puntos básicos en un año.
"La situación de la deuda es irrecuperable", dijo Carl Weinberg, de High Frequency Economics. "Yo no veo ninguna forma ordenada de salir de esto. No será capaz de financiar sus déficit. Habrá un cierre fiscal, un recorte de las pensiones, y las quiebras bancarias que sacudirá el mundo. Se trata de negligencia criminal que las agencias de calificación no dar la alarma sobre esto. "
Fuente: The Daily Bell
En todo caso, esta es otra prueba del comportamiento absolutamente falaz de las agencias calificadoras de riesgo.
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Crisis cíclicas del binomio capitalismo - democracia
La combinación capitalismo-democracia es el sistema más exitoso conocido, sin embargo tiene una falencia: sus crisis fiscales-monetarias-económicas cíclicas.
La causa es siempre la misma: gastar más allá de los recursos disponibles. Cada gobernante de turno trata de maximizar su popularidad, haciendo obra publica y distribuyendo dádivas a diestra y siniestra, utilizando no solo todos los recursos disponibles sino que recurre al endeudamiento y la emisión monetaria, lo que hipoteca a los gobernantes y generaciones futuras.
La crisis resultante finalmente se les achaca a aquellos funcionarios que están en el poder en el momento del estallido, sin embargo la realidad es que la responsabilidad les cabe en la mayoría de los casos a la irresponsabilidad fiscal acumulada durante años o décadas.
El momento del estallido no lo deciden los funcionarios, sino es el mercado quien a medida que pasa el tiempo desconfía cada vez mas en el sistema y exige mayores tasas para compensar el mayor riesgo y así realimenta lo que podríamos llamar la “bola de nieve” devaluatoria inflacionaria confiscatoria.
No existe alquimia monetaria capaz de generar riqueza de la nada, por lo tanto cuando la deuda pública se hace demasiado grande e insostenible, es el propio mercado quien hace el ajuste, siendo el resultado una confiscación riqueza del sector privado a favor del sector público.
El gobernante de turno puede tomar la decisión política de si el ajuste es por medio de una combinación default-devaluación o si es vía hiperinflación. Lo que no puede es evitar el proceso de ajuste y la consiguiente confiscación.
Así en el pasado reciente vimos las crisis del tequila (México 1995), arroz (tigers asiáticos 1997), vodka (Rusia 1998), caipirinha (Brasil 1999) y tango (Argentina 2001-2002). La próxima es no será de un país en vías de desarrollo, sino que será del G7.
En el siguiente artículo veremos cuál es el patrimonio neto de las principales naciones del mundo. Todos los países del G7 tiene patrimonios netos altamente negativos (deudas), siendo los mas endeudados Japón, Italia y USA en ese orden.
La causa es siempre la misma: gastar más allá de los recursos disponibles. Cada gobernante de turno trata de maximizar su popularidad, haciendo obra publica y distribuyendo dádivas a diestra y siniestra, utilizando no solo todos los recursos disponibles sino que recurre al endeudamiento y la emisión monetaria, lo que hipoteca a los gobernantes y generaciones futuras.
La crisis resultante finalmente se les achaca a aquellos funcionarios que están en el poder en el momento del estallido, sin embargo la realidad es que la responsabilidad les cabe en la mayoría de los casos a la irresponsabilidad fiscal acumulada durante años o décadas.
El momento del estallido no lo deciden los funcionarios, sino es el mercado quien a medida que pasa el tiempo desconfía cada vez mas en el sistema y exige mayores tasas para compensar el mayor riesgo y así realimenta lo que podríamos llamar la “bola de nieve” devaluatoria inflacionaria confiscatoria.
No existe alquimia monetaria capaz de generar riqueza de la nada, por lo tanto cuando la deuda pública se hace demasiado grande e insostenible, es el propio mercado quien hace el ajuste, siendo el resultado una confiscación riqueza del sector privado a favor del sector público.
El gobernante de turno puede tomar la decisión política de si el ajuste es por medio de una combinación default-devaluación o si es vía hiperinflación. Lo que no puede es evitar el proceso de ajuste y la consiguiente confiscación.
Así en el pasado reciente vimos las crisis del tequila (México 1995), arroz (tigers asiáticos 1997), vodka (Rusia 1998), caipirinha (Brasil 1999) y tango (Argentina 2001-2002). La próxima es no será de un país en vías de desarrollo, sino que será del G7.
En el siguiente artículo veremos cuál es el patrimonio neto de las principales naciones del mundo. Todos los países del G7 tiene patrimonios netos altamente negativos (deudas), siendo los mas endeudados Japón, Italia y USA en ese orden.
Hiperinflación: a un paso del umbral
La correlación entre aumento de la base monetaria y la tasa de inflación no es lineal. Existen factores psicológicos, sociales que modifican la “demanda de dinero” es decir la cantidad de dinero que ahorra la gente en forma de moneda local. Generalmente la inflación tiende a retroalimentarse y a acelerarse conforme pasa el tiempo, en la medida que los déficits persistan:
1) porque la demanda de dinero tiende a disminuir, es decir a medida que el público percibe el dinero se desvaloriza, lo gasta o lo invierte mas rápido.
2) aunque los déficits permanezcan constantes, el mercado demandará mayores tasas de interés para financiar la deuda pública para contrarrestar la perdida de valor del dinero, cosa que redundará en un mayor déficit cuasi fiscal (o sea, el gobierno deberá imprimir mas dinero para pagar los servicios de su deuda).
3) en el caso de USA se suman dos efectos más que aceleran el proceso: el gasto público aumenta en la medida que se siguen destruyendo puestos de trabajo y aumenta el pedido de subsidios de desempleo y la recaudación fiscal disminuye el la medida que el consumo y la producción se desploman.
Existe además un efecto “retardo”: el fuerte aumento de la base monetaria ocurrido a fines del 2008 (se duplicó prácticamente), tendrá efectos inflacionarios perceptibles a partir de principios del 2010 probablemente.
Según el economista Peter Bernholz (Profesor de Economía de la Universidad de Basilea) que estudió 12 casos en el mundo de los más importantes períodos de hiperinflación, descubrió que el punto de inflexión se produce cuando el déficit asciende al 40% de los gastos.
Estados Unidos llegó al ese punto exactamente. El déficit de $ 1.5 billones asciende a un 41,7% de los $ 3,6 billones de dólares en gastos.
Muchos sostienen que el dólar no colapsará porque el dólar es la moneda de reserva mundial (alrededor del 63% de las reservas de los bancos centrales del mundo están en dólares). Yo creo que es al revés: habiendo tantos dólares en el mundo, su colapso (debido avalancha de huída del dólar) podría derrumbar su valor a una velocidad increíble.
Bastaría que un buen día salga una noticia en los diarios de que el banco central de China empezó a vender sus activos en dólares para que se inicie una avalancha imparable.
1) porque la demanda de dinero tiende a disminuir, es decir a medida que el público percibe el dinero se desvaloriza, lo gasta o lo invierte mas rápido.
2) aunque los déficits permanezcan constantes, el mercado demandará mayores tasas de interés para financiar la deuda pública para contrarrestar la perdida de valor del dinero, cosa que redundará en un mayor déficit cuasi fiscal (o sea, el gobierno deberá imprimir mas dinero para pagar los servicios de su deuda).
3) en el caso de USA se suman dos efectos más que aceleran el proceso: el gasto público aumenta en la medida que se siguen destruyendo puestos de trabajo y aumenta el pedido de subsidios de desempleo y la recaudación fiscal disminuye el la medida que el consumo y la producción se desploman.
Existe además un efecto “retardo”: el fuerte aumento de la base monetaria ocurrido a fines del 2008 (se duplicó prácticamente), tendrá efectos inflacionarios perceptibles a partir de principios del 2010 probablemente.

Según el economista Peter Bernholz (Profesor de Economía de la Universidad de Basilea) que estudió 12 casos en el mundo de los más importantes períodos de hiperinflación, descubrió que el punto de inflexión se produce cuando el déficit asciende al 40% de los gastos.
Estados Unidos llegó al ese punto exactamente. El déficit de $ 1.5 billones asciende a un 41,7% de los $ 3,6 billones de dólares en gastos.
Muchos sostienen que el dólar no colapsará porque el dólar es la moneda de reserva mundial (alrededor del 63% de las reservas de los bancos centrales del mundo están en dólares). Yo creo que es al revés: habiendo tantos dólares en el mundo, su colapso (debido avalancha de huída del dólar) podría derrumbar su valor a una velocidad increíble.
Bastaría que un buen día salga una noticia en los diarios de que el banco central de China empezó a vender sus activos en dólares para que se inicie una avalancha imparable.